domingo, 8 de diciembre de 2024

LA ENCARNACIÓN

 



Jesucristo, siendo de condición divina,

no reivindicó, en los hechos, 

la igualdad con Dios,

sino que se despojó, 

tomando la condición de servidor,

y llegó a ser semejante a los hombres.

Más aún: al verlo, se comprobó que era hombre.

Se humilló y se hizo obediente hasta la muerte,

y muerte de cruz.

Por eso Dios lo engrandeció

y le concedió el nombre que está sobre todo nombre,

para que, ante el Nombre de Jesús,

todos se arrodillen en los cielos, en la tierra

y entre los muertos.

Y toda lengua proclame que Cristo Jesús es el Señor,

para gloria de Dios Padre.






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